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El sentido individualista que no nos permite el sueño colectivo

Por Cristóbal Mardones, militante Partido Humanista. 

La arremetida de la derecha y el conservadurismo en el mundo ya es innegable, pero también nos hemos llenado de análisis, de cuanto de esto fue permitido por los errores y disputas internas, en los procesos de izquierdas. Ahora y tras encontrar esas conclusiones ¿hemos podido iniciar un cambio de conducta o retomar el rumbo, para no permitir el retroceso de la sociedad?

Gran parte de que no podamos encontrar un camino a seguir, ha sido la fracturación y división ínfimas de los movimientos político-sociales. Finalmente se termina en una coalición de muchas orgánicas, con representatividad de muy pocas personas, incluso, varias de ellas nacidas tras quiebres personales en otros espacios. Pero no solo eso, también dentro de cada movimiento existen tendencias diferentes, que disputan por ser quienes dirige y encabeza ese movimiento.

Si bien esto no tiene nada de negativo, ya que lo podríamos entender en la legitimidad y la libertad de cualquier sujeto en realzar su voz para empujar. El punto que complica es cuando este sujeto, no es capaz de generar coherencia en un proyecto en común con otros, pero también en el entendimiento de que quien encabeza ese proyecto cumple un rol, en función de lograr el objetivo anhelado y no desde el capricho personal de querer estar ahí.

Es aquí donde notamos que el neoliberalismo se nos filtró, de manera cultural, potenciando el individualismo y exitismo del “querer ser” por el reconocimiento de los otros y querer conseguirlo desde la inmediatez, esto a través del menor desarrollo de una estructura posible, con una mirada absolutamente etnocentrista, y muy alejada de generar el análisis, de que es lo mejor para el conjunto de manera procesal, para poder lograr una verdadera trasformación. Claro que no solo desde el “ser actual”, también existe la necesidad de llenar vacíos y carencias personales, desde estos espacios, que se arrastran de antes.

Sí este tipo de razonamiento influyen desde el espacio más mínimo de organización, no podemos esperar otra cosa cuando aquel sujeto en cuestión obtiene un cargo que refleje algún tipo de poder. Por eso tenemos gente que desde el día uno que está en ese puesto, ya está pensando en el otro paso exitista e individual que quiere dar; Concejales que ya piensan en ser alcaldes, diputados que ya están pensando en la reelección, otros en querer ser senadores o presidentes y muchas combinaciones más. Esto sin analizar “si hay dedos para al piano” o una base que pueda sostener el embate a lo establecido, por lo que al obtener el lugar deseado, son un mero funcionario administrativo del sistema neoliberal y no un gestor de transformación.

Para dar avances significativos y poder darle un freno al contexto social actual, es ineludible hacer el primer análisis de lo personal en función de lo colectivo, que es donde podemos frenar nuestro la principal bacteria neoliberal, con las características mencionadas, que tenemos impregnada. Necesitamos encontrar nuestra propia sinceridad intelectual, para comprender nuestro rol y aferrarnos en ser el aporte desde lo mejor de uno, agregado al de los demás.

Luego de dar ese paso, podremos generar un entendimiento para generar un proyecto colectivo. Esto es para cualquier tipo, no solamente político. También nos servirá para que los cargos de elección popular que obtengan las izquierdas y sus nuevas generaciones, no sean un administrador del sistema neoliberal, sino un foco de transformación, con una mirada procesal de su actuar y del que hacer, con una estructura que permita sostener las dificultades que conlleva enfrentar lo establecido.

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