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Bachelet y su legado… ¿hay algo más?



Por José Orellana, Geógrafo, Cientista Político y Docente de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano.

Ya fueron las elecciones y se especulan una serie de cuestiones políticas sobre lo que se vendrá después (y antes) de la Segunda Vuelta, gane Guillier o Piñera. Hay que conceder que existe un ambiente muy distinto y favorable al guillierismo, después de la Primera Vuelta, cuestión que por supuesto no asegura su triunfo.

En esa intensidad de especulaciones, pocos han reparado en Michelle Bachelet, quizás por la vorágine razonable de la coyuntura, quizás por su baja aprobación en las encuestas, quizás por la actitud republicana que la ha venido caracterizando desde hace un tiempo a esta parte, o quizás porque no se le quieren reconocer méritos que tienen carácter de Cambio de Época para el sistema político (por supuesto se visibiliza su intervencionismo electoral, olvidando que fuera de ser Presidenta de la República, es también jefa de gobierno y de su coalición política)

Su fama por ser la Primera Mujer Presidenta de Chile y Latinoamérica en democracia, marcando un antes y un después en la cuestión de la equidad de género y reconceptualización del rol de las mujeres en la sociedad chilena con alcances regionales, hoy, tal cuestión, será para la política nacional republicana un dato biográfico importante, pero un dato.

La vorágine que vivencia el país/sistema político y su proyección de aquí a unas cuantas décadas más, ineludiblemente tiene sello bacheletista, quien no lo reconozca, es producto de la racionalidad política de la coyuntura, o bien por ideología, y a última hora por porfía, pero sus reformas al sistema político electoral y de partidos políticos, las que son producto de un acumulado de otras cuantas y diversas tensiones institucionales y de movimientos sociopolíticos, permiten comentar todo lo que hoy se comenta., ¿lo mismo en educación?

Se dirá que fueron tardías… qué duda cabe, se dirá que son los movimientos estudiantiles y sociales los que son protagonistas de esta instancia política, por su puesto, su rol fue central, pero fue ella quien condujo el proceso con coraje y costos políticos bien altos. Cabe recordar que cuando gozaba de altos porcentajes de aprobación estando en ONU Mujeres y decide finalmente hacerse cargo de una nueva candidatura con nueva Coalición Política, la transparencia de su voluntad, no sólo inquietó a las derechas políticas empresariales, políticas y fácticas, sino que también a su coalición de Centro Izquierda. Se colocó en el centro la idea/acción del Programa de Gobierno… la Biblia del Gobierno, el oráculo de la política, las contradicciones todas, en fin, tantas cosas que se dijeron. Es un extraño caso donde el Programa de Gobierno sí se usó en profundidad, sin perjuicio del algunas incomodas negociaciones.

En el primer año, su agenda legislativa, fue acusada de retroexcavadora por la derecha (gracias a Quintana), de compulsión/frenesí reformista, en fin, de varias formas más, pero se logró la aprobación de ambas reformas con grados más que considerables de adhesión, hasta que llegaron los escándalos sobre el sistema político, a propósito del financiamiento ilegal de la política: CAVAL, PENTA, SOQUIMICH, cuestión que permitió la Agenda de Probidad de Engel, que entre otras cosas transparentó el financiamiento de la política con recursos públicos, horadando el capital político de la misma, donde la relación de causalidad entre su popularidad/reformas y los escándalos generales sobre el sistema político, sino es lineal, es casi lineal.

Este proceso, que es mucho más intenso y complejo durante estos años de gobierno, en los hechos contribuyó a sentar las bases para comentar lo que se comenta, generando inclusive las condiciones para avanzar en una nueva Constitución Política del Estado con un Proceso Constituyente ad hoc. En definitiva, la idea de legado, ¿da cuenta de la trascendencia de sus reformas, o hay algo más?. Podríamos aproximarnos a la idea de contribuir a una democracia más profunda.

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