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A desalambrar la Terapia Ocupacional en Fonasa: Otro día para iniciar la lucha



Por Lissete Huerta Castro. Terapeuta Ocupacional, Trabajadora del Sector Público en Salud Mental. Docente en Educación Superior de universidades de la Quinta región – Chile y ex-cooperante Internacional realizando docencia en Bolivia. 

Este 5 de abril se cumplieron 55 años de que nuestra profesión existe en nuestro país. Esto nos hace pensar que Terapia Ocupacional es una carrera nueva, a pesar que en el mundo ya son 100 años de la misma, desde que se creó en E.E.U.U. por personas que creían en la importancia de la ocupación y rehabilitación de víctimas de la primera Guerra Mundial.

En relación a esto, creo que no existe Terapeuta Ocupacional (T.O.) que no haya tenido que inventar una definición o se haya visto en aprietos en sus primeras veces, al contar a sus amigos o familiares que estudia nuestra profesión, ya que la respuesta de la gente al decirle que uno es, o que está estudiando T.O. es: “y ¿qué es eso?” con cara de duda y complicación. Y es así, esa en nuestra realidad y queramos o no, somos un poco desconocidos hasta en nuestros propios equipos de trabajo.

Lo anterior, nos lleva a cuestionar nuestro rol y acción política, siendo ya “adultos en el ciclo vital de la profesión”, la que a la fecha no cuenta con la validación del Estado sobre incorporar la modalidad de compra de bonos a nuestros usuarios. Y esto es más paradójico aun, ya que Fonasa cuenta con códigos en los servicios públicos, para dar las prestaciones de atención en Hospitales y otros centros dependientes de los Servicios de Salud. Entonces la pregunta es, ¿Falta voluntad política? ¿Falta pataleo de los profesionales, los usuarios y los equipos? ¿Qué falta, yo me pregunto?.

¿Qué significa esto? Que usted señora o señor, usuarios o pacientes, no podrán comprar un bono de Fonasa o Isapre para acceder a nuestros servicios de forma particular. En palabras simples, usted deberá pagar el 100% de la tarifa que solicite el colega T.O. para acceder a su servicio. Y estas tarifas dependen mucho del nivel de especialización del profesional y cuantos cursos tengan según el área, dónde y quién trabaje con usted entregando el servicio.

Sin ir más lejos, el gobierno anterior, de un “presidente” médico de profesión, tuvo como promesa de campaña en octubre del año 2013, en su página 183 con el título de “Derechos Ciudadanos” en el tema sobre “Discapacidad” de su programa se menciona  la “Incorporación al arancel de Fonasa y a la cobertura de seguros privados, las prestaciones de Terapeutas Ocupacionales” es decir en palabras simples, que usted pueda comprar su bono. Pero esto durmió en el papel durante prácticamente todo el período del gobierno y no fue hasta el último año del mandato anterior, es decir el año 2017, que se hicieron gestiones, recolectando firmas por todo el país, realizando campañas en redes sociales, reuniéndose con miembros del congreso y esto no llego a nada. La presidenta por agenda no les pudo recibir de forma presencial y cumplir su programa, derivando, a través de su Coordinadora de Área Institucional de correspondencia, a la dirección nacional del Fondo Nacional de Salud (Fonasa), Ministerio de Salud y Senadis,  al colegio de profesionales de T.O..

Durante años se ha luchado por esta incorporación, pero en concreto. ¿Qué es lo que se busca?. Se busca incorporar 12 prestaciones a la canasta de Fonasa. Lo anterior, gracias al trabajo en conjunto del Colegio de Terapeutas Ocupacionales A.G. con asociaciones académicas y científicas.

Este es un gran tema, ya que Chile firma en la ONU el año 2007 “La Convención Internacional sobre los derechos de las personas con discapacidad”, la primera convención del milenio, un hito a nivel Internacional sobre los derechos de estas personas, las más vulnerables de la sociedad, sin olvidar que cualquiera de nosotros o nuestros seres queridos pueden tener o transitar por esta condición, ya que como sabemos, “ni la salud óptima, ni la felicidad se puede comprar…la vida es frágil”.

La firma de esta Convención Internacional, impulsó grandes reformas en las leyes chilenas para velar por la protección de las personas con discapacidad (PcD). Y si este es el cometido de esta Convención Internacional para los países que la firman. ¿No es paradójico que nuestra profesión no esté contemplada como un derecho a la rehabilitación y así eliminar las barreras que impiden que las personas con discapacidad accedan de forma asequible?. ¿No será una práctica discriminatoria la falta de acceso a los servicios de rehabilitación en Terapia Ocupacional?.

Esta Convención en su artículo 1, letra i dice y cito: “Promover la formación de los profesionales y el personal que trabajan con personas con discapacidad respecto de los derechos reconocidos en la presente Convención, a fin de prestar mejor la asistencia y los servicios garantizados por esos derechos”.  Por otro lado el artículo 19, en su letra b dice “Las personas con discapacidad tengan acceso a una variedad de servicios de asistencia domiciliaria, residencial y otros servicios de apoyo de la comunidad, incluida la asistencia personal que sea necesaria para facilitar su existencia y su inclusión en la comunidad y para evitar su aislamiento o separación de ésta;”. ¿No es, éste el rol del profesional Terapeuta Ocupacional, ya que cumple varias de estas actividades mencionadas en la Convención?.

La vocación profesional del T.O., con los servicios que entregamos en las diferentes instituciones públicas y privadas, muestra nuestro rol, que desde su creación y definición plantea que nuestro principal campo de acción es en el área de la Salud. Pero también debemos destacar que el profesional T.O. trabaja en áreas tan diversas como la Social, estando en gendarmería en centros de readaptación social, Sename, municipalidades y sus respectivas oficinas de discapacidad o diversidad funcional como se le dice en algunos municipios más inclusivos como el de Valparaíso, quienes han incorporado, un leguaje positivista, ya que claro “el lenguaje crea realidades”.  También nuestra profesión puede estar en otras áreas, como la educativa, en colegios de educación regular, colegios especiales y en las universidades con el acceso de estudiantes con discapacidad a este mundo, lo que ha permitido demostrar en nuestra sociedad cuan necesario es nuestra función.

Y aquí detengo mi más profunda autocrítica – procrítica, dejando abierta la discusión a los colegas y a la comunidad. Si nuestra profesión es tan importante para el día a día de los usuarios/pacientes y sus familias, ¿no sería bueno luchar sin sesgos por brindar un servicio asequible, arancelado por el estado e isapres?; ¿no será necesario salir a la calle e incluso optar por la huelga para ser escuchados?.

Según estudios del Colegio de Terapeutas Ocupacionales A.G. el 70 % de los T.O.s trabaja en el sistema público; también aseguran que al 2016, existían 3.400 profesionales titulados en todo el país, inscritos en el Registro de la Superintendencia de Salud. Somos una profesión adulta, pero  joven comparadas con otras, pero somos una gran masa de profesionales que dice poseer “esta conciencia social”.

Varios colegas han invertido su tiempo no remunerado por cambiar esta situación participando activamente en el Colegio de Terapeutas Ocupacionales A.G.. Y ninguna gestión llega a un resultado exitoso. No somos capaces de hacernos escuchar y es deber nuestro empoderar a nuestros usuarios para que nos ayuden, a que la oportunidad de acceso a nuestras prestaciones sea asequible y no una barrera por el poder económico que cada familia o persona que necesita nuestro servicio pueda tener.

Cada colega, me imagino y lo he visto, juegan su propia lucha en cada uno de sus espacios laborales, por la inclusión, por el respeto y valoración a la diversidad, por la justicia ocupacional y social, tan propia de nuestros valores. Estos conceptos no llevan un matiz ideológico político ni de izquierda, ni de derecha, sino que busca abrir caminos y oportunidades para personas que son de distintas realidades sociales y que poseen como derecho humano acceso a la salud y rehabilitación.

Comprendo que existen situaciones heredadas, como por ejemplo la incapacidad de los miembros directivos de los colegios profesionales, quienes no pueden contar con fueros laborales, ni permisos, ya que la ley no les protege y pueden ser echados de sus respectivos trabajos en pro de mejorar esta realidad. Este es otro tema que nos debiera unir a todos los colegios profesionales, pero esto será para otra carta de opinión.

Comprendo además, que en general nuestra profesión está muy sola, en general somos un T.O. en cada equipo de trabajo y aquellos que trabajan jornada completa, la misma les impide cualquier gestión y muchos están media jornada o menos para atender una población cuya brecha es muestra de la inequidad con la que trabajamos y los servicios de salud del país no se hacen cargo, aumentando la dotación de profesionales T.O.s.

Por otro lado, desde siempre son muchos los desafíos con el fin de acercar nuestro rol profesional a quienes más lo necesitan. Sabemos que las personas en situación de discapacidad, tienen numerosos desafíos personales para salir adelante. Ser mujer y tener discapacidad, aumenta considerablemente los factores para acercarse o estar en la pobreza, esto lo menciona la Convención Internacional y si a eso le sumamos la etnia esto se acrecienta aún más. Y Chile es un país con un mundo indígena rico en tradiciones, pero invisibilizado por la sociedad, con falta de reconocimiento por su riqueza cultura y el difícil acceso que tienen al buen vivir, que sólo algunos chilenos poseen, por ser o creerse más chilenos en nuestro territorio que nuestros pueblos originarios.

Por lo que oriento e insto a que el colegio de Terapeutas Ocupacionales A.G., usuarios/pacientes y sus familias, equipos de salud y comunidad en general, hagamos algo al respecto. Todo para que aquellos que no tiene los medios económicos, si puedan acceder con aranceles Fonasa y con cobertura de seguros privados Isapre, a la Modalidad de Libre Atención, ya que cada chileno paga su 7% de salud, como el “negocio” que es lamentablemente la salud y que no está 100% garantizado por el Estado. Y nosotros T.O.s luchemos por hacer que el acceso a nuestros servicios sea asequible económicamente en este día del T.O..

No podemos seguir permitiendo que las personas deban pagar el 100% del servicio particular. Algo debemos hacer… y como dicen por ahí “guagua que no llora, no mama”, así que a desalambrar la T.O. de Fonasa y a movilizarse por nuestros principios, sea el gobierno de turno de derecha o de izquierda.

Vamos colegas!!

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