Germán Naranjo Maldini, el empresario chileno que se encuentra en prisión preventiva en Brasil, entregó su primera declaración ante la justicia de ese país.
El hombre se encuentra recluido desde mayo en la cárcel de Guarulhos, en el estado de São Paulo, tras protagonizar graves incidentes a bordo de un vuelo internacional de LATAM. Los cargos que se le imputan son: poner en riesgo la seguridad del transporte aéreo; injurias raciales, homofóbicas y xenófobas; amenazas; desacato y resistencia al arresto.
De acuerdo a Meganoticias, durante la audiencia Naranjo ofreció disculpas públicas: "Primero quiero decir, de corazón y del alma, de quién soy yo: perdón al pueblo de Brasil, a la tripulación del vuelo. Yo amo Brasil, amo a los brasileños".
Luego, aseguró que padece alcoholismo, depresión y trastornos de personalidad, agregando que está en tratamiento médico con internaciones en Chile y Francia desde 2011.
"Esa persona no soy yo"
Respecto a su comportamiento en el avión, el empresario chileno sostuvo que, tras mantenerse más de una década sobrio, sufrió una severa recaída gatillada por la muerte de su hermano en abril de 2025. "Yo estaba ya borracho. Y pensé, qué suerte que puede abordar el vuelo en este estado (...) Cuando comienzo a tomar, no puedo parar, sigo, necesito más (...) Esa persona no soy yo. Yo sé que estoy enfermo, sé que tengo problemas psiquiátricos, pero esa persona que vi en el video no soy yo", expuso.
Sin embargo, la fiscalía señaló que, al intentar regresar a Chile días después, Naranjo profirió insultos a trabajadoras de limpieza y emitió expresiones antisemitas contra funcionarios de la Policía Federal. Ante esto, el imputado rechazó estas acusaciones y dijo que él fue víctima de insultos xenófobos, denunciando precarias condiciones en su reclusión, con episodios de convulsiones y falta de tratamiento oportuno.
Frente a los antecedentes médicos, la jueza Fabiana Alves resolvió suspender momentáneamente la investigación por el delito de racismo y ahora se busca determinar, por medio de peritajes, si el hombre presenta una condición psiquiátrica que lo declare inimputable y evite arriesgar hasta 14 años de prisión.
"Acepto lo que decidan. Si quieren llevarme a la Plaza de São Paulo y colgarme, lo acepto. Antes de morirme, quiero que se sepa quién soy de verdad", concluyó Naranjo.