La tercera jornada del tercer juicio contra el chileno Nicolás Zepeda, imputado por la muerte de Narumi Kurosaki en Francia, estuvo marcada por un intenso intercambio en la sala. Durante la audiencia, el fiscal Vicent Auger buscó poner en aprietos al acusado con una pregunta directa: “Nadie ha visto a Narumi ni ha oído su voz en 9 años, 3 meses y 14 días… ¿Crees que sigue viva?”.
Frente a esa consulta, Nicolás Zepeda mantuvo su estilo de respuestas evasivas y evitó una afirmación categórica. “Espero creerlo, pero no puedo llegar a tal conclusión”, contestó, sin apartarse de la línea que ha sostenido a lo largo del proceso judicial.
En ese escenario, el fiscal centró su estrategia en un punto que consideró clave: el comportamiento del acusado tras la desaparición de la joven. Auger remarcó que Zepeda no intentó comunicarse con Narumi después de dejar el campus de Besançon, ni tampoco realizó contactos con autoridades una vez que el caso se hizo público.
Nicolás Zepeda fue puesto en aprietos
Ante ese cuestionamiento, el imputado respondió: “Me decepcionó”. Luego explicó su postura: “Me pidió que esperara noticias suyas, pero nunca las recibí. Entonces tomé mi vuelo de regreso a Chile, donde me esperaban otras cosas… Y una vez que supe que la estaban buscando, pensé que finalmente se pondría en contacto con su familia". También añadió: “Cuando supe que había gente que la buscaba, lo primero que me pensé es que ella le iba a escribir primero a su familia y no iba a ser yo la primer persona que ella iba a contactar”, y aseguró que “no quería ser el protagonista de eso. Me fui de esa habitación con el sentimiento de que las cosas habían terminado”.
El intercambio continuó con un cruce directo entre ambas partes. El fiscal afirmó: “Eres la única persona que conoce a Narumi, pero que no está preocupada en absoluto por su desaparición”. Nicolás Zepeda replicó: “Yo no estaba en Francia para poder ayudar”. Sin embargo, Auger cerró el punto señalando que “mucha gente tampoco estaba en Francia para ayudarla y lo hicieron”.