Una operación de evacuación masiva en el sector Geo Chile, en la localidad de Lirquén, estuvo a punto de terminar en tragedia cuando el fuego cercó a más de 200 residentes de Penco. En medio del caos provocado por los incendios forestales, una madre identificada como Karla tomó la desesperada decisión de entregar a sus hijas de solo dos años a los voluntarios de Bomberos para que estas pudieran ser puestas a salvo. Mientras los efectivos corrían entre las llamas con las menores, la mujer se internó en la densa humareda, perdiéndose su rastro durante horas.
La incertidumbre sobre el paradero de la mujer movilizó a los equipos de emergencia durante la noche del lunes, luego de que se reportara su desaparición. Sin embargo, tras una intensa búsqueda, el noticiero 24 Horas confirmó su hallazgo en condiciones que calificaron de milagrosas. La madre logró sobrevivir al avance del fuego y fue trasladada hasta el Hospital Regional de Talcahuano, donde actualmente recibe atención médica junto a otro de sus hijos y una vecina que la acompañaba.
Las protagonistas de este rescate son las pequeñas Isidora e Isabel, mellizas de dos años que fueron trasladadas de urgencia a un recinto asistencial tras ser sacadas de la zona crítica por los voluntarios. Según el último reporte de salud, una de las niñas ya recibió el alta médica, mientras que su hermana permanece bajo observación en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), debido a la complejidad de las lesiones o complicaciones respiratorias derivadas del siniestro.
Momentos de terror para una madre y sus hijas
Eduardo Mercado, padre de las menores, relató los angustiantes momentos vividos cuando el grupo intentaba huir del sector costero. “Íbamos escapando en el vehículo y nos vimos envueltos prácticamente en las llamas por el lado del cerro”, explicó el hombre, quien en medio de la emergencia debió separarse de su familia para intentar ponerse a resguardo. Durante un tiempo, Mercado no tuvo noticias sobre el destino de la madre de sus hijas, lo que aumentó la desesperación del círculo familiar.
La confirmación del bienestar de su familia llegó a través de un contacto inesperado desde el centro hospitalario. “No sabía nada de ellos y entonces después me llamó una funcionaria del hospital, que es amiga mía, y me informó que las mellizas habían llegado allá por unos bomberos y Karla había llegado un poco más atrás, como una hora más después”, detalló Mercado. El reencuentro indirecto trajo alivio a una comunidad que vio cómo el fuego consumía gran parte de su entorno habitacional.