La reciente edición del Festival de Viña del Mar volvió a instalar el debate sobre los límites del humor tras los comentarios del comediante Álvaro Salas, quien cuestionó la rutina de Asskha Sumathra. El llamado “rey del chiste corto” afirmó que el espectáculo presentado en la Quinta Vergara debió tener “un poquito más de cuidado con el escenario” y consideró que el contenido se enfocó “mucho de la cintura para abajo”, ubicándola en el último lugar de su ranking personal entre los humoristas del certamen.
Durante su participación en Mega, Álvaro Salas destacó el desempeño del resto de los comediantes que lograron hacer reír al público del anfiteatro, aunque excluyó a la artista transformista de sus elogios. Sus declaraciones contrastan con la recepción del público, que celebró la presentación de Asskha y la posicionó como una de las figuras más comentadas del evento.
Las críticas del humorista generaron una inmediata reacción de la periodista Alejandra Valle, quien abordó el tema en el programa La Voz de los que sobran. La comunicadora cuestionó los parámetros utilizados por Salas para evaluar el humor, señalando que “considera que reírse de las suegras, de las mujeres supuestamente feas, de las amantes o esposas gorreadas, eso sí es válido”.
Duras palabras de Alejandra Valle contra Álvaro Salas
Valle profundizó sus críticas al comparar ese tipo de bromas con la rutina de la transformista. “Reírse de tu esposa nueve años y llamarle ‘error’ a tu amante es menos gracioso, de todas maneras, a que una persona sea transformista”, afirmó, agregando que le sorprende que el comediante no reconozca que Asskha “ha ganado todas las encuestas por sobre el resto de los comediantes”.
Finalmente, la periodista cuestionó la desconexión que, a su juicio, evidencia Álvaro Salas frente a la evolución del humor y el impacto de nuevas propuestas escénicas. También criticó que alabara la presentación de Stefan Kramer por sobre otras rutinas, asegurando que no fue la más hilarante de la edición. “Me parece que su evaluación de Asskha en último lugar muestra su homofobia y defensa de los privilegios de humoristas rancios”, concluyó.