Los conductores Eduardo Fuentes y María Luisa Godoy dieron inicio a una serie especial de su podcast Mari con Edu, la cual contará con seis entregas grabadas íntegramente desde Olmué. La elección de la locación funciona como un tributo al lugar donde surgió el proyecto durante la edición anterior del festival folclórico. En este debut veraniego, Fuentes compartió un episodio íntimo ocurrido en 2025, cuando debió subir al escenario de El Patagual apenas horas después de enterarse del fallecimiento de su perrita, Clarita.
El periodista de TVN relató que la decisión de eutanasiar a su mascota, que ya estaba avanzada en edad y con complicaciones de salud, fue tomada por su familia mientras él cumplía con sus compromisos laborales en la Región de Valparaíso. “Me dolió no poder estar ahí, acompañarla en ese momento, abrazarla, despedirme como uno quisiera. Y me entero de acá”, confesó el animador. Eduardo Fuentes asimiló la pérdida de su compañera canina con la de un ser querido cercano, señalando que “cuando uno ha perdido una mascota es un dolor muy grande, es como cuando se muere un familiar”.
A pesar de la angustia personal, el comunicador debió separar sus emociones para cumplir con la transmisión televisiva. Según explicó en entrevista con La Cuarta, pasó la tarde de aquella jornada llorando en la soledad de su habitación antes de prepararse para salir al aire. “Esto también tiene una cosa que uno trabaja con la gente, y la gente no tiene por qué enterarse de todas las tristezas que uno vive”, reflexionó, añadiendo que en esos momentos no queda más opción que hacer “tripas corazón y al escenario”.
Eduardo Fuentes y un triste momento
Fuentes describió el escenario como una herramienta de doble filo, pues aunque le permitió evadirse momentáneamente del sufrimiento, el dolor lo aguardaba al finalizar la jornada. “El escenario ayuda también, te saca de ese espacio de dolor al cual vas a volver después cuando estés solo”, manifestó con evidente emoción. Para el periodista, el profesionalismo fue su prioridad en una situación que escapaba de su control, entendiendo que el ciclo de vida de su mascota era inevitable en ese punto de su enfermedad.
Finalmente, Eduardo Fuentes cerró su relato con una reflexión sobre la responsabilidad y el consuelo frente a la pérdida de un animal. Aceptó con resignación que, aunque no pudo estar presente en el último suspiro de Clarita, lo fundamental fue el bienestar que le brindó en el tiempo compartido. “Lo que sí dependía de mí, era que yo le di una vida linda mientras estuvo con nosotros”, concluyó, cerrando así un capítulo de su carrera donde el éxito profesional coincidió con una de sus despedidas más tristes.