La comediante María José Quiroz compartió este miércoles en el estelar de Chilevisión el complejo escenario de salud que enfrentó recientemente, el cual la obligó a marginarse temporalmente de la competencia Fiebre de Baile. Tras sufrir una lesión que la mantuvo alejada de las pantallas por varias jornadas, la artista se sometió a una serie de exámenes médicos para determinar el origen de su dolencia, recibiendo inicialmente un diagnóstico que ponía en riesgo su carrera profesional y su calidad de vida.
De acuerdo con el primer informe médico basado en una radiografía, a la actriz se le comunicó que padecía displasia de cadera, una afección donde el fémur no encaja adecuadamente en la cavidad articular. Según los parámetros de la Clínica Mayo, esta malformación suele ser congénita y puede derivar en dislocaciones parciales o totales de la articulación. El pronóstico entregado por el especialista fue devastador: la única solución era una intervención quirúrgica mayor que incluía el corte de hueso e implantes.
María José Quiroz relató con angustia las implicancias de ese primer diagnóstico, que proyectaba más de un año de recuperación y la posibilidad de una cojera crónica. “La verdad es que yo en ese momento me fui a negro, sentí como un frío en la espalda, mal. Pasé un día no muy bueno... Yo dije, bueno, nunca más voy a poder jugar con mi hija, no voy a poder trabajar, nada, nada, nada”, confesó la comediante. El médico le habría indicado, además, que no podía realizar ningún tipo de ejercicio para paliar los síntomas.
María José Quiroz genera preocupación
Sin embargo, el giro en la historia ocurrió cuando la artista decidió buscar una segunda opinión médica. Tras una nueva evaluación, los especialistas descartaron la displasia de cadera y confirmaron que el origen del dolor era simplemente una tendinitis al glúteo. “Me dijeron si te hubiesen dado los remedios en estas dos semanas, estarías perfecto, habrías podido seguir con tu vida, con todo, con el baile”, reveló María José Quiroz, añadiendo que el nuevo doctor le recetó analgésicos y la autorizó a retomar sus entrenamientos con normalidad.
Luego de superar el impacto emocional del diagnóstico errado, la integrante de Fiebre de Baile enfatizó la importancia de no quedarse con una sola versión profesional ante noticias de esta gravedad. La comediante calificó la resolución del conflicto como un gran aprendizaje y manifestó su alivio por poder reintegrarse a sus labores habituales. “Al final, ha sido maravilloso, estoy agradecida, contenta, feliz”, concluyó sobre el cierre de este turbulento capítulo médico.