Una masiva investigación policial denominada Operación Tokio culminó con el desmantelamiento de un brazo del Tren de Aragua, dejando al descubierto el rol de una trabajadora bancaria. Según detalló CHV Noticias, la ciudadana venezolana identificada como Roxana Blanco operaba en el área de finanzas internacionales de BancoEstado a la par de sus funciones ilícitas.
Las indagatorias judiciales tras su formalización revelaron que la imputada mantenía una relación sentimental con uno de los cabecillas de la peligrosa banda criminal. Los antecedentes del caso la posicionan como una pieza clave en la estructura, encargándose incluso de la gestión de las mujeres en situación de prostitución controladas por el grupo.
La labor de Blanco dentro de la organización criminal se centraba en el cobro de extorsiones mediante las denominadas "vacunas" en el barrio Bellavista. Reportajes televisivos indicaron que la mujer utilizaba su posición para recaudar los montos exigidos de manera ilícita a los locatarios y pequeños comerciantes del sector en el caso Operación Tokio.
Novedades en el caso Operación Tokio
Los peritajes arrojaron además que la ejecutiva bancaria mantenía altas ambiciones de ascenso dentro de la red delictiva que opera en el territorio nacional. En los registros se constató que la detenida le solicitó a su conviviente que contactara directamente al líder del Tren de Aragua en Chile para conseguir mayor protagonismo.
La captura y formalización de la trabajadora ha generado gran repercusión debido al contraste entre sus labores formales en la banca estatal y sus nexos delictuales. La Operación Tokio continúa en desarrollo con el fin de determinar el alcance total del flujo financiero manejado por esta célula criminal de origen extranjero.