Un verdadero episodio de terror vivió el periodista y conductor de televisión Rodrigo Sepúlveda junto a su hija Renata, luego de quedar atrapados en un aluvión que afectó a la Región Metropolitana de Chile.
El dramático hecho ocurrió cuando ambos regresaban a casa en vehículos separados, en medio de las intensas lluvias que afectaban a Santiago. A solo 30 segundos de llegar a su hogar, una violenta masa de agua, barro y piedras apareció frente a ellos.
Al advertir el peligro, Sepúlveda intentó alertar a su hija para que retrocediera y escapara de la corriente. Sin embargo, la joven no alcanzó a escuchar sus instrucciones y ambos automóviles terminaron enfrentados a la fuerza del aluvión.
El periodista relató que su vehículo quedó cubierto de barro y recibió fuertes impactos de piedras y ramas. Pero su mayor desesperación estaba en el automóvil de su hija, al que temía ver arrastrado por la corriente.
“Yo iba adelante, y atrás en el auto, piedras, rocas, aguas, una fuerza. Lo que atino es bajar la ventana, saco mi cuerpo del auto y le empiezo a gritar a ella: ‘Renata, date la vuelta, retrocede, sal’, porque sentía yo que teníamos 20 segundos para darnos vuelta”, comenzó diciendo.
Ambos quedaron atrapados en el aluvión. “Me cubrió el auto, el barro, sentía los golpes de las piedras, los palos en el auto. Fue tan terrible porque pensaba que mi hija se me iba con el aluvión, con el auto que le iba a arrastrar”, relató.
Con la misión de salvarla, el periodista salió del vehículo llegó hasta el de ella. “Abro la puerta, me bajo, entra el agua, me dio lo mismo, el agua me llegaba a la cadera y me voy al auto de ella. Me meto a su auto, ella se va al auto del copiloto y nos tapa una ola“, aseguró.
Por lo mismo, reveló que “mi única misión en mi vida en ese momento era salvar a mi hija, por eso me meto al auto y empiezo a retroceder, lo saco, lo corro, nos tapa una ola”.
“Lo único que hacía la Renata era rezar. A mí lo único que me importaba era acercarme a la vereda para poder bajarla a ella. Yo agarro a la Renata, la paso encima mío, la bajo. Y en ese momento nos abrazamos con la Renata y decíamos: ‘Estamos vivos’”, agregó.
“Lo único que le pedía a Dios y a mi viejo era que yo pudiera reaccionar bien para salvar a mi hija. Sentía que la perdía, que yo estaba a metros y que yo no podía hacer nada”, reconoció. “Mi instinto era lo único que me importaba a mí, salvar a mi hija, abrazar a mi hija y si nos íbamos, nos íbamos los dos”, concluyó.
A continuación pueden ver su intervención: