La presencia del socialité Di Mondo en la próxima alfombra roja del Festival de Viña del Mar quedó descartada tras los dichos del periodista José Antonio Neme. Durante el programa Que te lo digo, el rostro televisivo afirmó: “Creo que no va a estar invitado por el canal (Mega) por razones obvias, o sea, tiene un indicio judicial con el canal y hasta que eso no se resuelva, las relaciones entre las partes tienen que mantenerse congeladas”.
En sus declaraciones, el comunicador admitió no comprender el trasfondo del caso ni tener un vínculo estrecho con la personalidad de la moda. Asimismo, sobre la posibilidad de convocarlo al evento viñamarino, añadió: “Yo no lo invitaría, no tengo ni cercanía con él ni entiendo su lenguaje. Me cae bien, me parece un tipo amoroso, simpático, nos hemos reído. Pero no tengo el nivel de confianza para invitarlo a la gala y tomarme con él un copete”.
La réplica de Di Mondo no tardó en llegar desde Estados Unidos en el mismo espacio periodístico. “Perdón que lo diga, yo casi nunca uso un garabato, pero que Neme no se venga a hacer el hueón”, expresó de entrada, recordando además su habitual impacto en redes sociales al asegurar: “Muchas veces he salido en Twitter como marcando tendencia a nivel mundial”.
La polémica entre José Antonio Neme y Di Mondo por la gala de Viña del Mar
Respecto al tema de salud que derivó en la controversia con la señal televisiva, la celebridad sugirió que la información era de conocimiento interno. “Voy a usar la palabra ‘especulación’, porque tampoco lo puedo probar: José Antonio Neme y otras personas en el canal sabían de mi diagnóstico casi del comienzo”, sostuvo, antes de añadir: “yo no tengo ninguna mala onda con él y con nadie, en verdad, no tengo rencor ni odio contra la gente de Mega. Ojalá que les vaya bien en el negocio porque van a tener que pagar mucha plata, eso seguro, yo voy a dar la pelea”.
El conflicto legal surge a raíz de una demanda indemnizatoria de más de $700 millones exigida por Di Mondo a la estación televisiva. La acción judicial acusa vulneraciones a derechos fundamentales, discriminación y ruptura de la confidencialidad médica ligada a un diagnóstico de VIH, luego de una fallida participación en el programa El internado con visa de turista en Perú.