La investigación por el homicidio de Cristóbal Miranda Olivares, joven de 20 años que falleció tras una golpiza el pasado 1 de enero en la discoteca Espacio Marina de Talcahuano, ha dado un vuelco clave tras revelarse el contenido de un grupo de Instagram denominado "Tokyo Manji". El nombre del chat alude al anime Tokyo Revengers, cuya trama se centra en pandillas juveniles que utilizan la violencia grupal y la venganza como códigos de conducta. Según la fiscalía, este espacio digital fue utilizado por los imputados Agustín Saavedra Opazo y Luciano Gutiérrez Romero para coordinar el ataque que terminó con la vida de Miranda producto de un traumatismo craneoencefálico.
El origen del conflicto se remonta a un altercado previo ocurrido a mediados de diciembre en Concepción. De acuerdo con las pericias, los agresores habrían planificado una represalia masiva para el Año Nuevo. Uno de los mensajes extraídos de la plataforma advertía: “fueron 2 contra el Agu. Cuando los veamos en la disco 16 hueones contra los dos. No toi ni ahí”. La intención de una emboscada grupal quedó registrada horas antes del evento, cuando otro integrante del grupo escribió: “Wn. Ustedes dicen dónde y yo voy de Hualqui a pegarle”.
La evidencia más comprometedora surgió momentos antes de la agresión en el sector VIP del recinto, donde los hermanos Miranda fueron abordados. En el chat se compartieron fotografías de las víctimas junto a amenazas explícitas enviadas por el usuario "vichooms", quien sentenció: “Hoy día quedan vegetales”. El intercambio de mensajes cerró con frases que la fiscalía considera determinantes para establecer la premeditación: “hoy nos pitiamos a los Miranda” y “Hoy va a salir uno del team Miranda”.
Dolor por el crimen de Cristóbal Miranda
Durante el ataque, Cristóbal Miranda fue derribado y pateado por un grupo numeroso de individuos, lo que le impidió cualquier posibilidad de defensa. Tras ser trasladado por sus propios amigos a la Clínica Bío Bío, el joven falleció tres días después. En la formalización, se detalló que Saavedra Opazo habría exigido incluso que la víctima le pidiera perdón de rodillas antes de la golpiza. Ante estas pruebas, el Ministerio Público sostiene que existió una agresión planificada, mientras que otro usuario en el chat alardeaba de supuestas influencias para amedrentar al grupo: “Y yo soy hijo de ratti y ex fach así q no webee”.
En el debate judicial, las posiciones son opuestas respecto al valor de estas comunicaciones. Mientras que las defensas de los imputados argumentan que los mensajes representan simplemente “lenguaje de jóvenes” sin una verdadera intención de matar, la fiscalía insiste en que los chats demuestran coordinación, superioridad numérica y un ánimo previo de ataque. Por ahora, tanto Saavedra como Gutiérrez permanecen en prisión preventiva por el crimen de Cristóbal Miranda, mientras las autoridades trabajan en identificar al resto de los integrantes del grupo "Tokyo Manji" que participaron en el crimen.