Santiago, 28 de septiembre de 2026. – El inversionista continúa teniendo un peso relevante en el mercado de departamentos nuevos del Gran Santiago. Un 43,5% de las compras corresponde actualmente a inversionistas, en especial al denominado “inversionista hormiga”, es decir, personas naturales que adquieren una unidad como mecanismo de inversión y construcción de patrimonio.
La cifra se desprende de los datos analizados por Capitalizarme, plataforma especializada en inversión inmobiliaria que actualmente participa en una de cada ocho ventas de propiedades bajo las 4.000 UF.
Este volumen de operaciones ha permitido a la compañía construir una radiografía sobre quién está comprando, dónde lo está haciendo y cómo ha evolucionado el mercado durante los últimos años.
“Una de cada ocho ventas bajo las 4.000 UF pasa por Capitalizarme. Esto nos permite contar con una base de información relevante para entender quién está comprando hoy, cuáles son sus preferencias y hacia dónde se está moviendo el mercado inmobiliario”, explica Felipe Baquedano, gerente de Tecnología y Estudios de Capitalizarme.
El segmento bajo las 4.000 UF duplica su participación
Los datos muestran además un importante crecimiento de Capitalizarme dentro del segmento de viviendas bajo las 4.000 UF. En los últimos cinco años, su participación de mercado pasó de 5,9% a aproximadamente 12%, duplicando su cuota.
Este avance se produce en un año marcado por importantes hitos para la compañía. Solo durante junio, Capitalizarme alcanzó un récord de operaciones, incluyendo la comercialización de dos edificios completos y más de un millón de UF en promesas de compraventa, todo en un solo mes.
El volumen de información generado por estas operaciones permite observar cambios relevantes en el perfil del inversionista inmobiliario y en sus decisiones de compra.
Hombres concentran más del 70% de las compras
Al analizar el perfil de quienes están adquiriendo propiedades a través de Capitalizarme, los hombres continúan liderando ampliamente. Actualmente representan un 72,4% de los compradores, con una mediana de edad de 36 años, mientras que las mujeres alcanzan un 27,6% de participación.
Las cifras proyectan además para 2026 un aumento de la participación femenina respecto de los cinco años anteriores, mostrando luces de una disminución de las brechas que existían en el acceso femenino a la inversión inmobiliaria y la construcción de patrimonio mediante propiedades.
Santiago lidera, pero La Florida y Ñuñoa ganan terreno
La distribución territorial de las inversiones también muestra cambios. La comuna de Santiago concentra actualmente el 42,5% de las promesas de departamentos de inversión, manteniéndose como el principal polo para este tipo de operaciones.
Sin embargo, La Florida y Ñuñoa avanzan con fuerza, alcanzando conjuntamente un 26,9% del total de promesas, una señal de una mayor diversificación territorial de las decisiones de inversión.
Un comprador cada vez más diversificado geográficamente
La evolución de los últimos seis años también evidencia que el origen de los compradores se ha ampliado. Si anteriormente la inversión se encontraba más concentrada territorialmente, actualmente los compradores provienen de un número mayor de comunas y ciudades del país.
Entre los principales lugares de origen destacan, en orden de participación, Las Condes, Ñuñoa, Antofagasta, Maipú y Santiago.
Los datos muestran, además, un fenómeno interesante fuera de la Región Metropolitana: quienes tienen origen en Santiago y deciden invertir en otras regiones han mostrado preferencias por mercados como Valparaíso, Concepción y Pucón.
Para Capitalizarme, estas tendencias muestran cómo la inversión inmobiliaria está evolucionando hacia un mercado más diversificado territorialmente y en el que las personas naturales siguen desempeñando un papel relevante.
“La información que estamos observando permite entender que detrás de una parte importante de la inversión inmobiliaria no necesariamente hay grandes inversionistas. Hay personas que están comprando una propiedad como una decisión de inversión de largo plazo. Entender quiénes son, dónde viven y dónde están comprando nos permite anticipar también hacia dónde se está desplazando la demanda”, concluye Baquedano.