Colo Colo vivió una de sus noches más frustrantes del año en El Salvador. La goleada sufrida ante Cobresal no solo complicó sus aspiraciones de clasificar a la Copa Sudamericana 2026, sino que también dejó al descubierto el impacto emocional que generó en el plantel.
El 3-0 recibido en el norte empujó al equipo de Fernando Ortiz hasta el octavo lugar de la tabla, quedando fuera de zona de clasificación internacional. La caída no estaba en los planes y el golpe anímico se sintió de inmediato.
Lo que pasó en el vestuario de Colo Colo
Según reportó Dale Albo, los jugadores ingresaron al vestuario sin dirigirse la palabra y un silencio total marcó los minutos posteriores al pitazo final. La reacción no cambió al abandonar el estadio.
La mayoría decidió retirarse sin declarar, reflejando el desconcierto por el mal rendimiento colectivo y por el retroceso en la lucha por un cupo internacional. Solo Emiliano Amor rompió ese silencio, ofreciendo una autocrítica directa por su error en el primer gol de Cobresal. “Tengo mucha bronca porque está a la vista que viene de una pifia mía”, admitió el defensor.
En conferencia de prensa, Fernando Ortiz también debió enfrentar las preguntas sobre la dura caída. El técnico apuntó a las dificultades del equipo para adaptarse a las condiciones del partido y a los errores cometidos en momentos clave.
“Nunca le agarramos la idea a la pelota en la altura. Muchos errores pequeños y grandes que cuestan caro. Nunca estuvimos metidos en el encuentro”, sentenció el entrenador de Colo Colo.