Un testimonio anónimo entregado al matinal de Chilevisión generó una ola de indignación tras revelar que un habitante de la megatoma de San Antonio no tiene planes de abandonar el asentamiento, a pesar de percibir un salario considerable en el sector minero. El hombre, oriundo de Calama, justificó su situación habitacional asegurando que su sueldo no es suficiente para optar a una alternativa formal: “Yo no estoy pidiendo que me regalen nada. Yo gano un palo y medio”, declaró ante las cámaras.
El sujeto relató que su llegada al terreno ocupado se produjo durante la crisis sanitaria, tras perder su empleo anterior. Explicó que utilizó sus ahorros para instalarse en el lugar ante la incertidumbre económica de aquel momento. “Para la pandemia me vine para acá, porque quedé sin trabajo en la minería y tenía una plata. Entonces dije: ‘la invierto o no tengo donde vivir, porque no tendré para arriendo’, y me vine para acá”, argumentó para contextualizar su decisión.
Durante la entrevista, el trabajador de San Antonio fue consultado sobre por qué no utiliza sus ingresos actuales, que según sus palabras fluctúan al alza, para arrendar una vivienda o buscar una solución definitiva. Ante esto, el hombre enfatizó sus cargas familiares y compromisos financieros previos como el principal obstáculo. “Yo gano hasta 2 millones de repente, pero tengo cuatro hijos y no me alcanza”, afirmó, sincerando además que mantiene diversas deudas que merman su presupuesto mensual.
San Antonio y un duro presente
La respuesta del público en redes sociales fue inmediata y mayoritariamente crítica, cuestionando la ética del entrevistado frente a familias con menores recursos que buscan casa propia por vías legales. Entre los comentarios más repetidos destacaron reclamos como: “Yo gano menos y pude postular a un crédito hipotecario”, “Qué rabia ver esto. Gana casi 2 millones, qué patudez más grande” y “Barza es decir poco”, reflejando el malestar de los televidentes ante lo que calificaron como una falta de prioridades.
Otras reacciones apuntaron a la planificación familiar y al contraste con situaciones de vulnerabilidad extrema, con usuarios señalando: “La costumbre de tener tantos críos sin tener casa” o testimonios de personas con hijos con discapacidad que realizan esfuerzos superiores con presupuestos menores. Pese a los cuestionamientos, el minero se mantuvo firme en su postura de permanecer en la ocupación irregular de San Antonio, centrando el debate en el costo de la vida y el sobreendeudamiento.