La investigación por la desaparición de María Elcira Contreras sumó un nuevo antecedente la semana pasada, luego de confirmarse que dos funcionarios de la Policía de Investigaciones (PDI) fueron interrogados en calidad de imputados. Las diligencias se enmarcan en el proceso judicial que busca esclarecer lo ocurrido con la adulta mayor, cuyo paradero sigue siendo desconocido.
Hasta ahora, la causa de María Elcira Contreras cuenta con tres personas imputadas. Dos de ellas corresponden a efectivos de la PDI, mientras que la tercera es Mónica Kleinert, propietaria del fundo donde se produjo la desaparición. Según los antecedentes conocidos, los funcionarios policiales fueron citados a declarar durante los últimos meses de 2025 ante la Tercera Comisaría de Carabineros de Limache.
De acuerdo con un reporte, se trata de un comisario y un inspector que quedaron bajo la lupa tras la aparición de testimonios que advertían irregularidades en la cadena de custodia de registros audiovisuales. Estas anomalías estarían vinculadas a las grabaciones de las cámaras de seguridad instaladas en el fundo, material considerado clave para la investigación.
Novedades sobre María Elcira Contreras
Una funcionaria de la Fiscalía de Limache declaró que en julio de 2024, semanas después de la desaparición, uno de los policías se presentó para entregar una cadena de custodia rotulada como “grabaciones de las cámaras de vigilancia del fundo”. Además, portaba un disco duro con los archivos, aunque se negó inicialmente a entregarlo, señalando que sería utilizado por la unidad policial. Tras insistirle que se trataba de una causa mediática, accedió a extraer la información en el lugar.
La perito audiovisual Nadia Mansilla, citada por 24 Horas, indicó que el funcionario no precisó cuántas horas contenía el material y que, al revisarlo, se constató que no correspondía a un registro completo de 24 horas, sino solo a seis. Sobre este punto, Carla Hernández, nieta de María Elcira, afirmó en Mucho Gusto: “Hay gente que ha mentido, entonces imagínense si tuviésemos más horas (de grabación); nosotros sabríamos qué pasó esa noche”. También relató una situación con la dueña del local: “Ese día me acerqué a pedir las cámaras y le dije que era muy importante verlas, porque así yo podía hacer un rastreo rápido del lugar, y me ignoró totalmente”.