La investigación por el asesinato del carabinero Alejandro Ortiz Vásquez, ocurrido mientras se encontraba de franco en Renca, sumó nuevos antecedentes que podrían dar un importante giro a la hipótesis inicial del crimen. El funcionario, de 32 años, murió tras recibir un disparo en el rostro.
En un comienzo, una de las principales teorías apuntaba a un posible intento de robo de su vehículo. Sin embargo, las diligencias posteriores comenzaron a esclarecer qué hacía el cabo segundo en la población El Perejil al momento de ser atacado.
El antecedente que cambia la investigación
Según los nuevos antecedentes, Alejandro Ortiz trabajaba como repartidor de Uber Eats luego de terminar su turno en la Subcomisaría Conchalí Norte. El funcionario habría llegado al sector para concretar la entrega de un pedido a tres personas.
De acuerdo con esta versión, los sujetos habrían recibido el encargo, pero se negaron a pagar y uno de ellos habría sacado un cuchillo. Ortiz intentó defenderse y, en medio de la situación, otro de los involucrados le disparó en uno de sus ojos.
La Fiscalía mantiene abiertas las diligencias para esclarecer completamente las circunstancias del crimen e identificar a los responsables, quienes escaparon del lugar y aún no habían sido ubicados tras el ataque.