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Julian por siempre

Por Patricio Mery Bell. Periodista, analista internacional y consultor político.

La historia la conocemos. No es la primera vez que sucede y lamentablemente tampoco será la última. El periodista que descubre la verdad y que por ello es perseguido, vilipendiado, humillado, encarcelado, relegado a la cesantía y/o asesinado, es una realidad dramática del siglo XX y que se mantiene en el actual. 

Las denuncias sobre: Irán Contras, los crímenes de guerra cometidos en Irak y Afganistán denunciados por Wikileaks, Watergate, la violación  sistemática de los derechos humanos perpetrados durante la Operación Cóndor en Latinoamérica; significó la persecución, relegación y asesinato de los periodistas detrás de estas historias, de esa misma forma, las denuncias contra las mafias políticas de armas, drogas y órganos significan, para los periodista que se atrevan a enfrentarlos en el futuro, problemas seguros. El poder es brutal. Responde con fuerza extrema. Buscan quebrarte, deprimirte, aislarte, mostrarte como un loco paranoico. 
Aunque ellos tienen los medios, el poder y el dinero para silenciar a miles de periodistas; cada cierto tiempo aparece una figura que los desafía y que está dispuesto a llevar la búsqueda de la verdad hasta las últimas consecuencias.

Luego de siete años de haber estado confinado en una pequeña habitación en un departamento en Londres, utilizado por la embajada de Ecuador, Julian Assange está preso. ¿Su delito? Hacer su trabajo. Informar. Haberte mostrado la brutalidad de los *daños colaterales*.

Una condena bastante larga para uno de los periodistas más valientes y aguerridos que haya conocido la historia y que en el peor escenario podría terminar extraditado a la hoguera. Ellos no se van a detener, necesitan destruir a Julian para enviar un mensaje a los que vengan: *El que se mete con nosotros, el Estado oscuro, pagará las consecuencias*.

No obstante, a pesar de todo el poder que tienen la fórmula no les resulta. ¿Por qué estos vengadores de la verdad siguen apareciendo? ¿Por qué los periodistas no salimos corriendo despavoridos presos por el terror de ser detenidos, asesinados o aislados? La razón es sencilla, la comunicación es poder, este poder lo posee el que se atreve, está reservado para los héroes; Julian Assange ya les ganó, el los arrodilló, tuvieron que usar miles y hasta millones de dólares en combatirlo y aún así no pudieron silenciarlo. Su historia, su trabajo, sus investigaciones pasarán a la historia. 

Como suele suceder en estos casos, utilizaron la fórmula del asesinato de imagen, disparar al mensajero para matar al mensaje.
1- Lo acusaron de violación: mentira, en una relación consentida acordada por dos adultos no puede existir violación. Perdieron, se les cayó la mentira.
2- Usaron a los grandes medios de comunicación para destruir su imagen, no lo lograron. Buscaron denostarlo y ridiculizarlo. 
3- Con fondos desconocidos hicieron una película para mostrarlo como un tipo ególatra y egoísta, además de mal actuada, terminó siendo un fiasco (mención aparte para su ex amigo que se prestó para el show).
4- Lo acusaron de violar derechos militares y de espionaje: mentira, ¿qué espionaje puede realizar un periodista extranjero que publicó la información obtenida a través de sus fuentes y que la entregó en forma gratuita al público y que fue reproducida por los principales medios del mundo? 
5- Lo acusaron de romper una medida cautelar: cierto pero el asilarse en la embajada de Ecuador fue la alternativa para salvar su vida. Volvieron a perder.
6- Compraron a un Presidente corrupto como el de Ecuador para entregar a Julián Assange y mostrarlo como un bárbaro. Derrota absoluta, el único que perdió en ese juego fue Lenin Moreno que quedó mundialmente al descubierto por Wikileaks por sus negocios turbios relacionados al uso de empresas offshore para recibir coimas y sobornos a cambio de favores políticos -Ina Investmen- en dónde se demostró con números y nombres de cuentas que recibió a lo menos 18 millones de dólares en componendas.

Lo difícil de todo esto, es que paradójicamente, mientras más atacan a Julian más fortaleza le dan. Es como lanzarle agua al monstruo de electricidad. A Julian ya no lo pueden apagar. Ellos mismos lo hicieron crecer y lo transformaron en leyenda. La historia de Julian Assange será el aliciente para que miles de otros Julián se atrevan a cruzar el límite, mejoren sus tácticas, aprendan y evolucionen. Los ciudadanos deben ver en Julian Assange a Prometeo, que desafiando a los Dioses se robó el fuego sagrado para entregárselo a los seres humanos, como mensaje de esperanza y desarrollo. Prometeo está encadenado por ahora pero su fuego ya fue liberado. 

La lucha por la verdad y la justicia continúa , es deber de cada ciudadano elegir un bando: el del gobierno profundo o el de los libertadores. Jamás podrán matarnos a todos. Ni Hitler pudo hacerlo con toda su maquinaria del terror. La batalla por la verdad será larga y compleja, ellos son expertos en mentir, si les molestas mucho te persiguen con la justicia, luego intentarán comprarte, si no logran frenarte de esa forma te asesinarán y es en ese momento en que siempre pierden; es ahí cuando te transforman en un mito, por eso es que dudan en hacerlo. No les conviene tener símbolos que despierten corazones y abran la mente de los millones de oprimidos. 
Volviendo al caso de Julian, la geopolítica puede tener giros  inesperados, aunque el ya pasó a la historia no significa que su historia de vida haya terminado tengo la esperanza que en el gran juego del poder pueda recuperar la libertad y reconstruir su vida. Pase lo que pase Julian Assange ya ganó. Derrotó al dragón de siete cabezas y a todo su ejército.

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