La captura de los tres hijos de la dirigente mapuche Julia Chuñil, imputados por el presunto homicidio de su madre, ha generado un profundo impacto en las organizaciones que lideraron su búsqueda. Javier del Río Richter, ambientalista y creador de la “Coordinadora por Julia Chuñil”, reconoció sentirse defraudado tras haber encabezado marchas y puntos de prensa junto a los hoy detenidos. “De ser verdad todos estos hechos, lógicamente que nos deja una sensación amarga. Por supuesto que me siento manipulado y engañado”, confesó el activista a La Cuarta, centrando su acusación principalmente en Pablo, Javier y Jeannette, los hijos aprehendidos.
Durante los 14 meses que duró la desaparición, la coordinadora manejó la hipótesis de que Julia Chuñil era víctima de una represalia por su resistencia frente a empresas forestales. Del Río explicó que esta convicción no solo nació del relato de los hijos, sino de diálogos con vecinos y autoridades de Máfil. “Había un hecho de desaparición forzada, bajo la posibilidad de que respondiera a una represalia hacia doña Julia por no dejar el predio que pretendían empresas forestales”, detalló, aunque admitió que los nuevos antecedentes de la Fiscalía, basados en el testimonio del exyerno de la víctima, poseen un peso jurídico que debe comprobarse.
Pese al vuelco que descarta un móvil político-ambiental para centrarse en un conflicto familiar, el excandidato a diputado defendió el rol de Chuñil como protectora de su entorno. Ante las dudas de la Fiscalía sobre si su activismo fue una coartada creada por los hijos, Del Río aclaró que su labor era auténtica, aunque no convencional. “No era una ambientalista típica... Ella defendía ese terreno como parte de su ancestralidad. Era guardadora de semillas y realizaba acciones de cuidado de la naturaleza. Tenemos que verla como defensora ambiental, pero no bajo el concepto de las zonas urbanas”, argumentó.
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El ambientalista fue enfático en separar la figura de la víctima del comportamiento de sus descendientes, asegurando que su compromiso con la causa permanece intacto pese a la posible traición de los sospechosos. “No nos equivocamos con ella. Nos equivocamos con la familia, con parte de la familia”, puntualizó, haciendo una excepción con Telva, otra hija de la dirigente que no está implicada en el caso y quien, según su percepción, siempre actuó de buena fe. Del Río reiteró que su motor principal sigue siendo el esclarecimiento del crimen y el hallazgo del cuerpo de Julia Chuñil.
Actualmente, el foco de quienes apoyaron la causa se ha desplazado hacia la obtención de justicia, sin importar quiénes resulten responsables tras el proceso judicial. “A nosotros nos llama lograr justicia por Julia Chuñil, saber dónde está su cuerpo, darle descanso a la familia. Es necesario dar justicia a Julia Chuñil sin importar quienes sean los culpables”, concluyó Del Río. Las declaraciones surgen mientras la justicia se prepara para la formalización de los cuatro detenidos, en un caso que ha pasado de ser una lucha contra intereses corporativos a una tragedia de índole familiar.