Una pastora evangélica y psicóloga clínica se refirió de manera categórica a un presunto “exorcismo” de carácter sexual que, según un testimonio difundido en redes sociales, habría sido realizado hace años por Judith Marín, recientemente anunciada como futura ministra de la Mujer en un eventual gobierno de José Antonio Kast. El tema volvió a instalarse en la agenda pública tras el anuncio del presidente electo.
Luego de que se diera a conocer el nombre de la futura ministra de la Mujer, usuarios en redes sociales compartieron nuevamente el relato de una mujer evangélica que aseguró haber sido sometida a un ritual religioso encabezado por Marín y su esposo. En ese testimonio, la mujer señaló que atravesaba una enfermedad psiquiátrica, la cual habría sido interpretada por la pareja como la presencia de “demonios” vinculados a su vida sexual.
De acuerdo con su relato, fue presionada para confesar conductas consideradas “pecaminosas”, como haber tenido relaciones sexuales antes del matrimonio y haber sentido atracción por otra mujer. Posteriormente, describió que durante el ritual le movían la cabeza de forma reiterada mientras emitían gritos, con el objetivo de expulsar los supuestos “demonios”.
Sigue la polémica con la futura ministra de la Mujer
Pamela Robles Gómez, pastora juvenil y psicóloga clínica, fue consultada por el medio Turno sobre este tipo de prácticas. Con experiencia en contextos religiosos, explicó que conoce de oraciones y ungimientos debido a que sus padres son pastores de la Iglesia Pentecostal. Al respecto de lo ocurrido con la futura ministra de la Mujer, afirmó: “Yo catalogo esta acción como violencia espiritual y voy a ser categórica en eso. Aquí vemos un acto de violencia espiritual”.
Robles detalló que estas acciones corresponden a los llamados Ecosig, es decir, “Esfuerzos para Corregir la Orientación Sexual y la Identidad de Género”, también conocidos como terapias de conversión. Señaló que suelen presentarse como “retiros espirituales” o “liberaciones de demonios”, y añadió: “Es una práctica que se realiza hasta el día de hoy, pero habemos sectores de la iglesia evangélica que nos oponemos a esto y decimos de frentón: esto es violencia, esto no debiera ocurrir”.