Nuevos detalles han surgido en la investigación que encabeza la Fiscalía de Los Ríos tras la captura de los hijos de la dirigente mapuche Julia Chuñil. Según informó el periodista de Chilevisión, Sergio Jara, la indagatoria dio un giro decisivo gracias al testimonio de una testigo reservada, quien compareció el pasado 2 de septiembre. La declaración apunta a que el fallecimiento de la activista se habría originado durante una confrontación nocturna en su propio domicilio.
El relato de la testigo identifica directamente a uno de los descendientes de la víctima como el principal involucrado en el altercado inicial. “Yo sé que Julia está muerta y que tuvo una pelea con su hijo Javier (Troncoso Chuñil), en la propia casa de ella, y esto ocurrió de noche”, sostuvo la declarante. De acuerdo con las pericias policiales, en el lugar de los hechos también se encontraban presentes sus otros dos hijos, Jeannette Troncoso Chuñil y Pablo San Martín Chuñil.
Además de describir el incidente fatal, la testigo proporcionó información sobre presuntas maniobras realizadas días después para eliminar rastros del crimen. Según su testimonio, los tres hermanos fueron vistos participando en la destrucción de pertenencias de la dirigenta. “Otro día, en horario diurno, Javier junto a sus hermanos Pablo y Jeannette fueron a la toma con la ropa de Julia y la quemaron en un tambor con bencina, afuera de la casa de la toma”, relató la vecina del sector.
Más novedades en el caso de Julia Chuñil
A pesar de haber presenciado la eliminación de vestimentas, la informante aclaró que desconoce el paradero final de los restos de Julia Chuñil. “No sé dónde está su cuerpo”, confesó ante las autoridades, dejando abierta la interrogante sobre el lugar donde los imputados habrían ocultado el cadáver tras el presunto ataque en la comuna de Máfil.
Para el Ministerio Público, este testimonio constituye una pieza fundamental para sustentar la acusación de parricidio contra los familiares. La fiscalía subrayó que “esta declaración es de especial relevancia, pues describe no solo el hecho violento inicial, sino también actos posteriores de ocultamiento y destrucción de evidencia en los que habrían actuado activamente los hijos de la víctima”, lo que refuerza la tesis de una acción concertada para encubrir el crimen.